Bueno, me temo que esta semana la entrada con la etiqueta #noselohagasaunabogado va a fundirse con lo que les quería contar hoy.
Para la gente acostumbrada a leer cosas del NOI Group, o los miembros de SEFID o, vaya, para cualquiera que ande metido en temas de dolor crónico (profesional, y algún que otro paciente), sabe que los fisios, los médicos, y los batablancas en general, somos responsables de haber grabado a fuego un modelo mecánico y tremendamente inmovilista del dolor y del funcionamiento de nuestro cuerpo en general, en la cabecita de nuestros pacientes.
Nos gusta mucho tener maquetas de columnas vertebrales con enormes hernias rojas para "enseñar" a nuestros pacientes, pero sin darnos cuenta, lo que hemos hecho durante años ha sido dar de comer al troll cerebral que habita en todos nosotros, haciéndolo crecer, y predisponiendo a nuestros satisfechos clientes a padecer más dolor en el futuro.
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| Simba, hijo mío. Algún día, toda esa hernia será tuya. |
Si, como lo oyen. Hemos hecho mal. Muy mal. Y cada vez que nos empeñamos en explicarle a alguien como se mueve un menisco y lo que pasa cuando se rompe, probablemente no estamos ayudándolo, más bien al contrario.
Si bien es cierto que un poco de información ayuda a perder el miedo, el uso en el momento inadecuado de ciertas parábolas o imágenes tiene consecuencias funestas. Cuanto más claramente es capaz nuestro paciente de identificar la anatomía de su lesión, más probable es que afiance el modelo biomecánico como responsable exclusivo del dolor, lo que condicionará su recuperación si no en esta, en futuras lesiones.
Lo ven, acabo de hacerlo. Incluso hablar de "lesiones" en esos términos es un error. Queremos enseñar y acabamos metiendo la pata. Y yo el primero.
De manera que, si todavía me siguen (lo que no es muy probable porque hoy ando un poco espeso), convendrán conmigo en que, si un exceso de iconografía es mala, esas mismas imágenes, enseñadas a niños, tendrán consecuencias todavía peores, porque esas pequeñas maquinitas de aprender tienen la manía de fijarlo todo en sus redes sinápticas con la esperanza de que les sirva en un futuro; aunque sea para algo malo. Ellos todavía no lo saben.
Si encima les cuento que además de imágenes de discos rotos, nervios pinzados y vértebras subluxadas, les metemos en la cabeza que deben acudir a que les manipulen el cuello regularmente, porque su delicado cuerpecito se somete a diario a cientos de traumatismos que dañan su columna (incluso durante el nacimiento), tenemos la mezcla perfecta para fabricar futuros pacientes. Queríamos educarlos en salud y les hemos llenado la cabeza de basura. Y con un Sistema Nervioso Central como el de los humanos, eso son palabras mayores. Vamos, que es para darnos una paliza.
Y eso me lleva a presentarles una serie de videos, muy al estilo americano, de algo que allí parece muy normal, pero que a un servidor le revuelve las tripas. Lamento que estén en inglés, pero los subtítulos de YouTube todavía no son lo que deberían.
Primer ejemplo. Lavar cerebros para luego limpiar los bolsillos.
Lavado de cerebro, segundo asalto. Chase y Preston os cuentan por qué tenemos que arriesgar sus vidas con tratamientos innecesarios.
Tercer asalto. Sin cuartel.
No contentos con idiotizar a nuestros hijos, ahora vamos a intentar asesinarlos. Los siguientes tres vídeos pueden herir la sensibilidad de alguno de los lectores.
Como padre (que no soy) y como profesional me parece una irresponsabilidad, por no decir un crimen, someter a los niños a este "tratamiento", sobretodo porque ni siquiera lo necesitan (suponiendo que además, les hiciera algún bien).
Este es especialmente peligroso, y más tratándose de un niño.
Esta, además, no está muy bien ejecutada (por decir algo), y el rebote del final es de risa.
Este también es de juzgado de guardia, literalmente. Ojo a la fuerza que aplica. Se supone que está manipulando el atlas (C1) en un niño menor de 10 años.
Este vídeo, titulado Baby's First Adjustment, intenta convencer al personal de lo inocuo que es esto para los críos. Pure bullshit. Pasad a 5:50 y echaos a temblar.
Y seguimos con el American Dream.
Publicidad, maquinitas, marketing por un tubo. Les encanta. Mirad como van en familia, como el que va al cine. Todo tan idílico y tan estupendo... Ojito al 2:49 cuando está a punto de matar a la abuelita. O mi preferido, en el 4:00 ¿Se ponen a manipular vestidos de hawaiano? Really?
Y ahora, después de ver toda esa sarta de barbaridades ¿Quién es el guapo que viene a defender el trabajo de los quiroprácticos, cuando están incumpliendo las indicaciones clínicas más básicas manipulando niños? Porque no se engañen, en algunos países tienen formación de nivel universitario (lo que no es ninguna garantía viendo los vídeos). De hecho, a mí me merecen la misma confianza que la chica del vídeo con el que me despido. Si, la de la coleta.
En fin. Hasta la semana que viene. Que pasen un buen día, y recuerden #noselohagasaunabogado



















