Hoy ha pasado algo, pero creo que es mejor que la cuente A, un paciente al que conozco desde hace poco. Me parece bastante ilustrativa de la situación de la fisioterapia en España (y el que diga que no, o hace años que no pisa un hospital, o trabaja en Francia).
Here we go...
HISTORIA DE UNA REHABILITACIÓN
Hoy me ha pasado algo que siempre había imaginado, pero que nunca había vivido en primera persona.
Por poneros en contexto, me he roto el tendón de Aquiles, llevo siete semanas desde la operación, y tres de fisioterapia en la mutua (para más señas), por aquello de que la seguridad social tardaba en llamarme y ellos "me lo podían adelantar".
 |
| El zapato de cenicienta |
Llegué con muletas y una bota ortopédica que vale sus buenos euros, pero en poco tiempo tengo una movilidad casi completa del pie, una fuerza aceptable, un equilibrio más que digno, y lo que es mejor: Soy capaz de caminar unos minutos sin ayudas en la pista de marcha, sin que me duela. Molesta, claro, pero no duele.
Por fin me llama la seguridad social para empezar la rehabilitación; había pasado ya por el “Rehabilitador” a mediados de la semana pasada, y estaba esperando que me citasen para empezar. Lo esperaba con ganas, ilusionado, después de dos semanas completas de trabajo, buenos consejos y mucho, mucho cuidado, con los que notaba una evolución importante.
Me dirigí al servicio de Rehabilitación de un conocido hospital público de la capital valenciana, me presenté a la fisioterapeuta, nos sentamos y repasamos el informe del rehabilitador.
En un principio me explica que solo vamos a hacer unos ejercicios de movilidad reducida y a masajear la cicatriz. En ese momento me quedo parado ¿Y no hay nada más? Le pregunto.
No -me dice- esto es lo que dice el informe del rehabilitador.
Antes de que siga le digo que pare ¿No pone nada de que llevo dos semanas en la mutua, ni de los ejercicios que estoy haciendo? La respuesta se repite. No, aquí no pone nada.
Ya, bueno, pero es que yo ya camino sin ayuda y... Me tomo mi tiempo para explicárselo todo. Al acabar, la respuesta es: Ese es otro protocolo, que no es el que esta en el informe y que no puede aplicar nada distinto a lo que diga el rehabilitador.
No quiero parecer un ignorante, hasta lo puedo entender. Pero tanto esta fisioterapeuta como el rehabilitador, podrían, desde mi humilde punto de vista, aprovechar el trabajo realizado y partir de esa base tratar al paciente (yo) para optimizar los plazos de recuperación, y en definitiva en volver a la vida normal antes, e incluso incorporarse al trabajo antes. Ahorrando costes innecesarios a la Seguridad Social, a la empresa en la que trabajo y en definitiva a mi, que también cobro menos por estar de baja.
Después de la insistencia, veo que no vamos a ninguna parte, y decido que es mejor cumplir con el requisito de mi cirujano, el que me operó, el me pidió que hiciese la rehabilitación con este rehabilitador, entiendo que para darme el seguimiento correcto.
Cuando pregunto si puedo ir a última hora de la mañana, me preguntan que a qué hora quería venir. De dos a tres. La respuesta es cuanto menos curiosa: es que recogemos a las dos y cuarto. Me quedo extrañado y vuelvo a preguntar: Si salís a las tres... Admiten que si pero que se recoge a las dos y cuarto. Al final, cita a la una porque no me dan más opción.
Empezamos la "rehabilitación", y observo que va pasando el tiempo, se hacen las dos y cuarto, y prácticamente ya no queda nadie. Pero lo que más me llama la atención es que se sientan todos los fisioterapeutas en una esquina y se ponen a charlar. Veo que hablan y hablan, pero lo único que oigo es sobre recortes, bajadas de sueldo, quejas, lo que van a hacer el fin de semana... Pero no veo que hablen de trabajo.
Termino los movimientos que me han dicho que haga, esos que hace días que puedo hacer sin dificultad, pero lógicamente el fisioterapeuta se ciñe a los ejercicios que dice el informe, para poca movilidad (aunque le muestro que mi pie es mucho más flexible y sin dolor).
Pero lo que ya me deja descolocado es el momento del masaje sobre la cicatriz: Empieza suavemente con las manos (veo que no aplica vaselina o algún lubricante que mejore la fricción, no se si esto es importante, pero me llama la atención). Al poco de empezar para... ¡Y coge un palo de madera! Me quedo mirando, un poco preocupado, y empieza a hacerme el masaje con el palo sobre el tendón (mi cara era todo un poema) y se me ocurre preguntar ¿Y eso? Contesta que el masaje es mas homogéneo de esta forma.
Desde mi ignorancia creo que no es la forma de tratar una cicatriz de una operación de reparación de un tendón. La verdad, sólo espero que al menos no sea malo para la recuperación de este tendón porque de esta rehabilitación depende mucho mi capacidad para volver a andar y a hacer deporte.
Por cierto: he estado hasta las dos y media, y seguían hablando. La verdad es que no entiendo por qué no se aprovecha el tiempo, ademas de que me parece una tomadura de pelo que estén parados charlando durante cuarenta y cinco minutos. Me marcho y espero que vaya mejor el próximo día.
Y por cierto, si te masajean en la mutua, dímelo y ese día no lo hacemos, para no repetir.
_________________
Encantador ¿No os parece? Viva la gestión responsable de los recursos y la madre que la parió.
Sin entrar en lo de los protocolos (que todavía me estoy partiendo de la risa), me parece muy bestia gastar dinero en hacer pruebas, pasar dos consultas médicas y casi tres semanas de fisioterapia, para volver al día uno de la recuperación, ignorando la evolución del paciente, y todo a costa del contribuyente, vaya a saber usted por qué razón. Yo tengo una teoría, y se llama poca vergüenza.
Ya no es que el tratamiento en muchos casos sea poco eficiente, es que directamente se gasta el doble durante un período de tiempo, porque "hay que hacerlo", pero nos importa una puta mierda bien poco el resultado.
Da igual lo que A prefiera, que sea obvio que le están tomando el pelo, que yo le caiga mejor, o que tengamos una conversación alegre y dicharachera. Le guste o no, se queda con la tía del palo.
 |
| Allison no es, desgraciadamente, la tía del palo |
Y por cierto, he mirado en
PubMed y por
"masaje de gemelos con un palo" no me viene nada. De hecho, en la consulta me he callado
como una puta y prefiero que sean otros los que opinen sobre el tema, porque yo voy a ser muy subjetivo con este tema. Seguro que A os lo agradece.
Nota del editor: en el original, la palabra rehabilitador aparecía con mayúscula y entrecomillado. Cada vez. Para no herir la sensibilidad de los de siempre he decidido corregirlo. Pero me ha hecho gracia y me apetecía contarlo.
Pasad un buen día.