sábado, 30 de junio de 2012

Punto para los Mayas.

Como si amanecer en una ciudad con el Sol rojo en la que llueve ceniza no fuera suficientemente apocalíptico, hoy desayuno con la noticia de que ayer, en la graduación de alumnos de fisioterapia de la Universidad de Valencia, un acto solemne donde la ciencia debería ocupar un lugar de honor, se habló largo y tendido de bioenergética (de la boca de Toni Font, coordinador de la comisión de Terapias Naturales de Fisioterapia de ese colegio que ustedes ya saben). Bonita manera de profanar el Aula Magna de la Facultad de Medicina.

¡Me cago en todo!

Finn tampoco se lo podía creer...

La vergüenza que siento, que no me cabe en la camisa, mejor la dejo salir por aquí, que repartida entre todos, es más llevadera.

Y para más inri, esta misma tarde leíamos en Twitter, gracias a @Blue_Wode lo siguiente:


Lo que añade más vergüenza ajena, si cabe, a mi ya atormentada cabeza. Así que lo mínimo que podía hacer era contestar:


Pasad un buen fin de semana.

lunes, 25 de junio de 2012

Frase de la semana (12)

Veo un paciente con dolor lumbar severo, de varios meses de evolución, al que tras la exploración, se aprecia una importante limitación de la movilidad lumbar, dolor hasta la rodilla (Slump positivo en ambos MMII), que empeora con la sedestación, disminución de sensibilidad al tacto, frío y calor en casi todo el muslo, con una zona clara de anestesia en la cadera, abolición del reflejo rotuliano (bilateral) y un déficit motor en ambos MMII, con reflejo aquíleo preservado.

Salgo del gimnasio y me voy a hablar con su facultativo. Le digo lo que os acabo de contar (en realidad menos, porque no me deja acabar), a lo que me contesta:

"- NI LO HE EXPLORADO, NI PIENSO."

Así, tal cual. No cuento el resto de la conversación porque aun es peor.


¿Recomendaciones? No me refiero al tratamiento, sino al tema moral de aguantar este tipo de situaciones de manera reiterada. Y como siempre, habrá algún lector de estos que se empeñan en que estas cosas no nos pasan a los fisios, se puede ir ahorrando su comentario del país de la piruleta.

sábado, 23 de junio de 2012

Kegel. Nivel: Superhéroe


Tanto yo (@fisiostyle) como el anfitrion del blog, Carlos, somos bastante fans de la serie de Matt Groening FUTURAMA, ambientada en el año 3000.

Comentando el hashtag #suelopelvicoCOFC en twitter (de esto hace ya un tiempo) me vino a la cabeza de manera inmediata la escena en la que la tripulación de Planet Express va al gimnasio, y mientras les enseñan las instalaciones deportivas, pasan por una máquina de hacer ejercicio llamada…. [redoble de tambores] Kegelcizer,  inspirada en unos conocidos ejercicios para la musculatura del suelo pélvico.

La cara de la chica que está ejercitando dicha musculatura os la dejo definir a vosotros. 

Espectacular la interpretación del Groening del concepto. Porque para el que no lo sepa, Matt llena los capítulos de cientos de detalles basados en avances científicos o médicos, o simplemente frikadas de alto calibre, que le dan a la serie un punto de calidad que pocas tienen, como este brillante momento sobre la homeopatía.

Espero que disfruteis la escena tanto como nosotros.



#awesome

miércoles, 20 de junio de 2012

Mutuas: La que se nos viene encima.

Voy a dejar una reflexión en voz alta, para el que le interese.

Ya queda menos para que se apruebe la "esperada" ley de mutuas, y sabiendo que la patronal, AMAT, tendrá lo que lleva tiempo pidiendo (y varios gobiernos queriendo dar) que es la gestión de la enfermedad común y los accidentes no laborales a las mutuas. Eso significa que si usted es un trabajador y tiene una gripe o se corta un dedo cortando jamón el fin de semana, su baja será cosa de la mutua, no de su médico de familia.


Así, en seco.





Imaginen la red de ambulatorios de las mutuas laborales recibiendo de golpe a miles de pacientes de la seguridad social. Yo no sé donde los vamos a meter. Ni donde los vamos a atender.


Por supuesto, no cobraremos ni un céntimo más por hacer el trabajo, y dudo mucho que recibamos el apoyo en los medios de los compañeros de la sanidad pública (que se van a quitar un marrón considerable de encima y van a respirar aliviados para variar).

Piénsenlo un minuto. De toda la gente que vieron en la sala de espera la última vez que fueron a su centro de salud ¿Cuántos estaban en activo? Pues todos esos, son para nosotros.


Claro que la hostia más grande se la van a llevar los médicos, pero a los pocos días la marea de pacientes nos caerá a los fisios, y no va a ser un paseo.


La buena gestión de los pacientes con dolor crónico será clave. Pero nadie nos preguntará. Simplemente, nos irán llegando a la puerta con el volante del médico donde pondrá "Fisioterapia. 15 sesiones". Asfixiaremos el servicio, que ya de por sí es malo, y colorín colorado.

Me pregunto cual será la estrategia (aparte de facturar por todo, esa está clara desde hace tiempo) de nuestros gestores.

Me pregunto si aumentará el gasto en ciertas clases de cirugías.


Me pregunto que opinarán los pacientes, cuando sepan que ahora si, su médico podrá ser "persuadido" por el empresario (suponiendo que no lo fuera ya antes) para "acelerar" su vuelta al trabajo, ya no en casos de golpes y caídas, sino en problemas más serios.



Me pregunto cuantos de estos pacientes sabrán ya que, si se niegan a hacerse una prueba o tratamiento prescrito por la mutua, en caso de enfermedad común, la misma mutua podrá darles el alta.


Me pregunto si alguno tendrá algún problema moral con los nuevos "controles" del gobierno a las mutuas, si es que dejan algunos.

Me pregunto si alguno empieza a ser consciente, a estas alturas, de la cagada que fue depositar cierto papel en cierta urna.


Me parece que es una cosa muy grave, como para andarse improvisando.


Tengan un buen día. Si les quedan ganas.

PD: y que se vayan preparando esos que se pasan año tras año de baja por depresión. Que esa, es otra...





lunes, 18 de junio de 2012

Historia de dos muletas, una bota, y un palo.

Hoy ha pasado algo, pero creo que es mejor que la cuente A, un paciente al que conozco desde hace poco. Me parece bastante ilustrativa de la situación de la fisioterapia en España (y el que diga que no, o hace años que no pisa un hospital, o trabaja en Francia).

Here we go...


HISTORIA DE UNA REHABILITACIÓN

Hoy me ha pasado algo que siempre había imaginado, pero que nunca había vivido en primera persona. 

Por poneros en contexto, me he roto el tendón de Aquiles, llevo siete semanas desde la operación, y tres de fisioterapia en la mutua (para más señas), por aquello de que la seguridad social tardaba en llamarme y ellos "me lo podían adelantar".

El zapato de cenicienta
Llegué con muletas y una bota ortopédica que vale sus buenos euros, pero en poco tiempo tengo una movilidad casi completa del pie, una fuerza aceptable, un equilibrio más que digno, y lo que es mejor: Soy capaz de caminar unos minutos sin ayudas en la pista de marcha, sin que me duela. Molesta, claro, pero no duele.

Por fin me llama la seguridad social para empezar la rehabilitación; había pasado ya por el “Rehabilitador” a mediados de la semana pasada, y estaba esperando que me citasen para empezar. Lo esperaba con ganas, ilusionado, después de dos semanas completas de trabajo, buenos consejos y mucho, mucho cuidado, con los que notaba una evolución importante.

Me dirigí al servicio de Rehabilitación de un conocido hospital público de la capital valenciana, me presenté a la fisioterapeuta, nos sentamos y repasamos el informe del rehabilitador.

En un principio me explica que solo vamos a hacer unos ejercicios de movilidad reducida y a masajear la cicatriz. En ese momento me quedo parado ¿Y no hay nada más? Le pregunto.

No -me dice- esto es lo que dice el informe del rehabilitador.

Antes de que siga le digo que pare ¿No pone nada de que llevo dos semanas en la mutua, ni de los ejercicios que estoy haciendo? La respuesta se repite. No, aquí no pone nada.

Ya, bueno, pero es que yo ya camino sin ayuda y... Me tomo mi tiempo para explicárselo todo. Al acabar, la respuesta es: Ese es otro protocolo, que no es el que esta en el informe y que no puede aplicar nada distinto a lo que diga el rehabilitador.


No quiero parecer un ignorante, hasta lo puedo entender. Pero tanto esta fisioterapeuta como el rehabilitador, podrían, desde mi humilde punto de vista, aprovechar el trabajo realizado y partir de esa base tratar al paciente (yo) para optimizar los plazos de recuperación, y en definitiva en volver a la vida normal antes, e incluso incorporarse al trabajo antes. Ahorrando costes innecesarios a la Seguridad Social, a la empresa en la que trabajo y en definitiva a mi, que también cobro menos por estar de baja.

Después de la insistencia, veo que no vamos a ninguna parte, y decido que es mejor cumplir con el requisito de mi cirujano, el que me operó, el me pidió que hiciese la rehabilitación con este rehabilitador, entiendo que para darme el seguimiento correcto. 

Cuando pregunto si puedo ir a última hora de la mañana, me preguntan que a qué hora quería venir. De dos a tres. La respuesta es cuanto menos curiosa: es que recogemos a las dos y cuarto. Me quedo extrañado y vuelvo a preguntar: Si salís a las tres... Admiten que si pero que se recoge a las dos y cuarto. Al final, cita a la una porque no me dan más opción.

Empezamos la "rehabilitación", y observo que va pasando el tiempo, se hacen las dos y cuarto, y prácticamente ya no queda nadie. Pero lo que más me llama la atención es que se sientan todos los fisioterapeutas en una esquina y se ponen a charlar. Veo que hablan y hablan, pero lo único que oigo es sobre recortes, bajadas de sueldo, quejas, lo que van a hacer el fin de semana... Pero no veo que hablen de trabajo.

Termino los movimientos que me han dicho que haga, esos que hace días que puedo hacer sin dificultad, pero lógicamente el fisioterapeuta se ciñe a los ejercicios que dice el informe, para poca movilidad (aunque le muestro que mi pie es mucho más flexible y sin dolor).

Pero lo que ya me deja descolocado es el momento del masaje sobre la cicatriz: Empieza suavemente con las manos (veo que no aplica vaselina o algún lubricante que mejore la fricción, no se si esto es importante, pero me llama la atención). Al poco de empezar para... ¡Y coge un palo de madera! Me quedo mirando, un poco preocupado, y empieza a hacerme el masaje con el palo sobre el tendón (mi cara era todo un poema) y se me ocurre preguntar ¿Y eso? Contesta que el masaje es mas homogéneo de esta forma.

Desde mi ignorancia creo que no es la forma de tratar una cicatriz de una operación de reparación de un tendón. La verdad, sólo espero que al menos no sea malo para la recuperación de este tendón porque de esta rehabilitación depende mucho mi capacidad para volver a andar y a hacer deporte. 


Por cierto: he estado hasta las dos y media, y seguían hablando. La verdad es que no entiendo por qué no se aprovecha el tiempo, ademas de que me parece una tomadura de pelo que estén parados charlando durante cuarenta y cinco minutos. Me marcho y espero que vaya mejor el próximo día.


Y por cierto, si te masajean en la mutua, dímelo y ese día no lo hacemos, para no repetir.


_________________

Encantador ¿No os parece? Viva la gestión responsable de los recursos y la madre que la parió.

Sin entrar en lo de los protocolos (que todavía me estoy partiendo de la risa), me parece muy bestia gastar dinero en hacer pruebas, pasar dos consultas médicas y casi tres semanas de fisioterapia, para volver al día uno de la recuperación, ignorando la evolución del paciente, y todo a costa del contribuyente, vaya a saber usted por qué razón. Yo tengo una teoría, y se llama poca vergüenza.

Ya no es que el tratamiento en muchos casos sea poco eficiente, es que directamente se gasta el doble durante un período de tiempo, porque "hay que hacerlo", pero nos importa una puta mierda bien poco el resultado.

Da igual lo que A prefiera, que sea obvio que le están tomando el pelo, que yo le caiga mejor, o que tengamos una conversación alegre y dicharachera. Le guste o no, se queda con la tía del palo.

Allison no es, desgraciadamente, la tía del palo

Y por cierto, he mirado en PubMed y por "masaje de gemelos con un palo" no me viene nada. De hecho, en la consulta me he callado como una puta y prefiero que sean otros los que opinen sobre el tema, porque yo voy a ser muy subjetivo con este tema. Seguro que A os lo agradece.

Nota del editor: en el original, la palabra rehabilitador aparecía con mayúscula y entrecomillado. Cada vez. Para no herir la sensibilidad de los de siempre he decidido corregirlo. Pero me ha hecho gracia y me apetecía contarlo.

Pasad un buen día.



Frase de la semana (11)



"La enfermería no es una medicina fallida, ni una medicina a medias. No es un quiero y no puedo. Ser enfermera es cuidar al paciente, no a su médico".

A.L. Enfermera

Porque, en efecto, estamos para cuidar a los pacientes, no para hacer las interconsultas entre facultativos que no se hablan, ni para tapar a cirujanos que pautan la analgesia por teléfono desde su coche, o torear a familiares de pacientes terminales, mientras nadie escribe nada en sus historias. Tampoco somos secretarias, y, sobretodo, no somos las encargadas del catering.

Esta reflexión, al contrario que la frase, es mía. Por lo que pueda pasar.

Tengan un buen día. En especial las enfermeras.

miércoles, 13 de junio de 2012

Mamá, cómprame una camiseta.

Hoy lo único que pienso hacer es fardar ¡Pinchad aquí, malditos!

Foto: Jorge Álvarez / Carlos Castaño

miércoles, 6 de junio de 2012

Las masajistas chinas molan.


Todos los años, con el calor y la escasez de noticias, los magníficos noticiarios de este país nos obsequian con el cuento de las masajistas chinas.

La cosa es como sigue. Unas señoras de mediana edad y sombrero de paja, chinas para más señas, inundan las playas españolas con el malsano objetivo de dar un poco de gustito a los turistas a cambio de dinero. Dando masajes.

No curan nada, ni pretenden hacerlo. Dan masajes un poco chungos, las cosas como son, y poco más. Las malas lenguas dicen que alguna ofrece final feliz, pero lo veo poco probable en una playa pública con doscientas personas delante.

No cobran caro, y suponiendo que haya personas a las que el contacto humano no les resulte desagradable (no es mi caso), imagino que es una buena forma de gastar el dinero. Mejor en eso que en drogas.

Pero por suerte para nosotros, ahí están los colegios oficiales, las asociaciones de consumidores y usuarios, los blogs y las asociaciones de fisioterapeutas (lo he dicho sin que se me escape la risa) para advertir a los incautos: SEÑORAS Y CABALLEROS, NO CONFÍEN SU FÍSICO A PERSONAL NO CUALIFICADO. PONGAN SU SALUD EN BUENAS MANOS (me encanta esa frase ¿A ustedes no?). LLAMEN A LA POLICÍA LOCAL EN CUANTO LAS VEAN APARECER, Y SI PUEDEN, DISPAREN A MATAR.

O sea, que hacemos la vista gorda todo el año con los miles de personas que ejercen labores propias de los fisioterapeutas sin tener el título, pero montamos el circo cuando aparecen las chinas. Porque son un blanco fácil, claro.

Les voy a proponer un juego: durante los meses de junio y julio, busquen en televisión, radio y prensa escrita (venga, y en internet) las intervenciones de fisioterapeutas o instituciones hablando de las masajistas chinas. Después, busquen otras intervenciones, de los otros diez meses del año, sobre casos concretos de intrusismo. Observarán que la densidad y la frecuencia de estas intervenciones no son, ni por asomo, parecidas.

Nota aparte merece el hecho de que mientras la mitad de la profesión se desvive para que la opinión pública no nos confunda con masajistas, la otra mitad le mete caña a los que hacen masajes sin ser fisioterapeutas. Pues digo yo, que a lo mejor esto es una contradicción y nos lo tendríamos que mirar. Por hacerlo corto: "Mamá, que me ha llamado masajista! ¡Eh, tú no puedes hacer masajes, que para eso estoy yo!".

Así que desde aquí quiero hacer una sugerencia. Propongo que alguna avispada empresa contrate a estas señoras, las dé de alta en la seguridad social, obtenga una licencia, y se dediquen a lo que ya hacen, pero legalmente y contribuyendo a las arcas de nuestro maltrecho y a punto de ser rescatado estado. Y nosotros, mientras tanto, nos dediquemos a dar a conocer la fisioterapia, trabajemos por darle el sello de calidad que se merece, y nos dejemos de chorradas populistas tópicos sobre el intrusismo para mantener contento al colegiado medio. Hay doscientas maneras mejores de ayudar a la salud de la población que esta, y no veo que se lleven a cabo de forma tan visible.

Y ahora en serio. Si quieren un masaje, adelante, acudan a la señora china o al masajista de la esquina si les apetece, pero no me vengan con mierdas y dejen que un desconocido "trate" a sus hijos menores de edad. Cada uno, de su culo un tambor, pero si usted tiene poco conocimiento, no es excusa para poner en riesgo la salud de los menores a su cargo.

Que tengan un buen día.

Carlos.

PD: ahora que me viene a la cabeza. Queridos compañeros de los colegios. A lo mejor lo de enviarnos pósters contra el intrusismo profesional A NOSOTROS es un poco tirar el dinero (o para el caso, rellenar los huecos de las revistas con anuncios similares). Lo digo por si les parece una buena idea dejar de gastar dinero en ello.

PP: Let the trolling begin...